Guía

Etiquetas NFC para tuppers: guía completa

Qué etiqueta comprar, dónde pegarla, cómo grabarla y leerla con el iPhone, y si de verdad aguanta el congelador. Se puede hacer entera sin instalar nada.

Publicada el 7 de septiembre de 2026 por SOFTAPP SOLUTIONS LLC · Actualizada el 11 de septiembre de 2026

El bloque opaco de tres semanas

Congelas el domingo, seis tuppers, y a las tres semanas abres el congelador y te encuentras seis bloques de plástico blanco que podrían ser lentejas, podrían ser salsa de tomate o podrían llevar ahí desde el verano pasado. No hay foto, el rotulador se ha corrido con la escarcha, y abrir cada uno para comprobarlo rompe la cadena de frío del resto. Es un problema pequeño, pero se repite cada semana.

Cómo se resuelve hoy, y qué falla en cada opción

Antes de llegar al NFC, vale la pena ser honestos con lo que ya existe. Ninguna de estas tres opciones es mala; cada una falla en un sitio distinto.

Rotulador y cinta de carrocero

Gratis, lo tienes ya en el cajón, no hay que comprar nada.

Falla: la cinta se despega con la humedad del congelador y el rotulador se corre o se borra al descongelarse. Hay que volver a escribir cada vez.

Etiqueta de papel adhesiva

Se lee mejor que un rotulador y se puede imprimir o escribir a mano con más limpieza.

Falla: es de un solo uso. Al vaciar el tupper hay que arrancarla —suele dejar pegamento— y pegar una nueva la próxima vez.

Etiquetadora térmica

Etiquetas legibles, resistentes y con buena pinta, sin escritura a mano.

Falla: hay que comprar el aparato y reponer rollos de etiqueta o de papel térmico. Para dos o tres tuppers a la semana es un gasto que no todo el mundo quiere hacer.

Qué es una etiqueta NFC, y por qué es distinta

Una etiqueta NFC es una pegatina fina con un chip diminuto y una antena impresa dentro, sin pila ni electrónica visible. No lleva nada escrito de fábrica: se graba desde el teléfono, y como no es tinta ni impresión, se puede volver a grabar miles de veces. Frente a las tres opciones de arriba, la diferencia no es que sea más bonita: es que no se gasta. Vacías el tupper, lo friegas, y la próxima vez escribes encima de lo mismo sin tener que arrancar ni pegar nada.

Qué etiqueta comprar: NTAG213 o NTAG215

Prácticamente todas las etiquetas NFC regrabables baratas que vas a encontrar llevan un chip de la familia NXP NTAG21x, casi siempre NTAG213 o NTAG215. Son compatibles con el iPhone (desde el iPhone 7) sin ningún accesorio. La diferencia real entre las dos, según la hoja de características del propio fabricante, es la memoria disponible para escribir: el NTAG213 tiene 144 bytes de memoria de usuario y el NTAG215 tiene 504 bytes.

Para lo que necesitas aquí —un texto corto tipo «Lentejas · Congelado 6 sept»— sobran unos 30-40 bytes, así que el NTAG213 va más que sobrado y suele ser el más barato. El NTAG215 solo compensa si quieres escribir notas largas (ingredientes, alérgenos) o combinar texto con un enlace.

En resistencia, los dos chips son iguales: el fabricante especifica una retención de datos de 10 años y una resistencia de 100.000 ciclos de reescritura para ambos modelos. Reescribiendo una etiqueta cada semana, esas 100.000 veces dan para siglos de tuppers.

Lo que sí marca la diferencia al comprar es el adhesivo, no el chip: busca etiquetas anunciadas explícitamente para frigorífico o congelador, con una capa protectora (laminado) sobre la parte impresa. Una pegatina de papel sin protección se puede humedecer y despegarse con el uso; una laminada aguanta mucho mejor.

No hay enlaces de compra en esta guía a propósito: no queremos que sea publicidad, queremos que sea útil.

Dónde pegarla en la tapa, y por qué ahí

Cómo grabarla con el iPhone

Esto funciona igual con cualquier app de NFC compatible con NDEF que tengas instalada —no hace falta que sea FreshTrack—.

  1. Abre la app y busca la opción de escribir o grabar una etiqueta (a veces aparece como «Write» o «Grabar tag»).
  2. Elige un registro de texto (o de URL, si prefieres enlazar a algo en vez de escribir una nota).
  3. Escribe lo que quieras recordar: el contenido y, si te interesa, la fecha o cuándo caduca.
  4. Acerca la parte superior trasera del iPhone —donde está la antena NFC, cerca de la cámara— a la etiqueta y mantenlo quieto uno o dos segundos, hasta que la app confirme que ha grabado.
  5. Para reutilizar el tupper, repite el mismo proceso: escribir sobrescribe el contenido anterior, no hace falta borrar nada antes.

Hace falta un iPhone 7 o posterior; es el mínimo con el que Apple permite leer y grabar etiquetas NFC desde apps de terceros.

Leerla sin abrir ninguna app: la lectura en segundo plano

Hay una parte que casi nadie conoce y que cambia el uso diario: desde el iPhone XS, el propio sistema lee etiquetas NFC sin que abras nada. No hace falta que la app esté abierta, ni siquiera que esté en marcha. Acercas el teléfono a la etiqueta, aparece un aviso en pantalla y, si lo tocas, iOS abre la app que corresponda y le entrega lo que había escrito. Apple lo llama background tag reading y en su documentación lo dice con estas palabras: «iPhone XS and later support background tag reading».

En el manual del iPhone, los modelos que lo traen activado de fábrica son el iPhone XR, el XS, el XS Max, el SE (2.ª generación) y todos los posteriores. Apple no indica la versión de iOS en esa página; lo que sí está fechado es la parte de la API que entrega a la app el contenido de una etiqueta leída así, disponible desde iOS 12.0.

Qué hace falta para que salte el aviso

La condición general es que el iPhone esté en uso, es decir, con la pantalla encendida. No hace falta que esté desbloqueado para que aparezca el aviso: si está bloqueado, el sistema pide desbloquearlo antes de pasarle los datos a la app. Y aun con la pantalla encendida, Apple enumera cinco situaciones en las que la lectura en segundo plano no está disponible:

Qué tiene que llevar grabado la etiqueta

Aquí está el detalle que cambia lo que conviene escribir. El sistema no mira todo el contenido de la etiqueta: busca dentro del mensaje NDEF un registro de URI (el de tipo «U») y, si hay varios, se queda con el primero. Esa URI tiene que ser un enlace universal de una app o uno de los esquemas que Apple admite: direcciones web https, mailto, sms, tel, FaceTime y FaceTime Audio, mapas de Apple y configuración de accesorios HomeKit. Los esquemas propios de una app no sirven.

La consecuencia práctica para esta guía: un registro de texto —el que se recomienda más arriba para escribir «Lentejas · Congelado 6 sept»— no hace aparecer el aviso. La etiqueta se lee perfectamente, pero abriendo una app de NFC. Si lo que quieres es acercar el teléfono al tupper y que te salte solo, la etiqueta tiene que llevar una URL, no una nota de texto.

Al tocar el aviso pasa una de dos cosas: si la URL es un enlace universal de una app que tienes instalada, iOS abre esa app (o la trae al frente) y le entrega el mensaje de la etiqueta; si ninguna app instalada está asociada a ese enlace, lo abre en Safari.

Dónde no funciona

El iPhone 7, el 7 Plus, el 8, el 8 Plus y el iPhone X no tienen lectura en segundo plano. Leen y graban etiquetas igual de bien, pero hay que pedírselo: o desde una app, o activando el lector de etiquetas NFC en el centro de control. Para este uso concreto, esa es la diferencia real entre un iPhone de 2017 y uno de 2018 en adelante.

Fuentes: Apple, Adding Support for Background Tag Reading (documentación de Core NFC) y Modelos compatibles con el lector de etiquetas NFC (manual del iPhone).

¿Aguanta el congelador? Frío y humedad

El chip, por especificación del fabricante, funciona entre -25 °C y +70 °C, muy por debajo de los -18 °C habituales de un congelador doméstico. La electrónica en sí no es el problema.

Lo que sí puede fallar es el adhesivo y la capa impresa si la etiqueta no está pensada para esto —de ahí la recomendación de comprarla ya anunciada para frigorífico o congelador y con laminado protector—. Y el otro punto crítico no es el frío, es la condensación al sacar el tupper: una etiqueta laminada aguanta bien esas gotas en la superficie sin que afecte a la lectura; lo que sí puede estropearla con el tiempo es que el agua se cuele por debajo del adhesivo y lo despegue, así que conviene secar la tapa antes de volver a meterla si ha quedado muy húmeda.

Cuánto dura cada tipo de comida congelada

Esto no depende de la etiqueta, pero es la pregunta que viene justo después de organizar el congelador, así que va aquí. Con el congelador a -18 °C la comida se mantiene segura por tiempo indefinido; estos plazos son orientativos para que siga sabiendo bien, no por seguridad. Son los tiempos oficiales de la FDA estadounidense para alimentos ya cocinados, que es justo lo que suele acabar en un tupper:

Alimento cocinadoCongelador
Sopas, guisos y salsas con verduras o carne2-3 meses
Carne de res cocida y platos de carne2-3 meses
Pollo cocido, en trozos sin condimentar4 meses
Platos de pollo cocido, con salsa4-6 meses
Pescado cocido4-6 meses
Comidas listas para calentar / guisos ya congelados3-4 meses

Fuente: FDA (EE. UU.), Tabla de almacenamiento en refrigerador y congelador (marzo de 2018). Los alimentos crudos —carne, pescado— tienen sus propios plazos, distintos de los de arriba, que son para platos ya cocinados.

A mano, o con FreshTrack

Esto se puede hacer entero a mano con cualquier app de NFC del App Store, tal como se explica arriba.

Nosotros hicimos FreshTrack porque no queríamos escribir la fecha y calcular la caducidad a mano cada domingo: la app graba la etiqueta, calcula cuánto dura según el tipo de comida y dónde lo guardes, y te avisa antes de que caduque. Es gratis y es nuestra.

Descargar FreshTrack en el App Store

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